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Nada Cambia con los Debates, Si No Son Debates

Nada Cambia con los Debates, Si No Son Debates

precandidatosUn debate puede no serlo si cada uno hace y dice lo que se le antoja sin posibilidad de que los otros lo encaren o rectifiquen. 

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Aun así, es bueno que se haya institucionalizado el sistema de primarias. Claro está, que la presentación del lunes 10 de junio fue muy “educada” y eso por cierto, no favorece a los “retadores” cuya posibilidad está dada por descolocar/interpelar al candidato ubicado en la parte superior desde el punto de vista de las encuestas. Más bien pareció que se desplegó el dicho mexicano de que “dos agujas  no se pican” y, con tanta cortesía, somos todos iguales lo cual da toda la facilidad al que encabeza las encuestas, en este caso Michelle Bachelet. La del jueves como lo anunciaron sus voceros previamente “era solo un asunto de matices”. Crear la imagen que la derecha está unida era más fuerte que cualquier otro criterio (si estuviese tan unida no sería necesario fortalecer esa imagen, nos dice un cientista político).

En suma, en el foro de los candidatos de la Concertación la gran ganadora del evento es Bachelet, esencialmente porque los otros candidatos no quisieron poner el acento en las diferencias. Considerando que necesitan apoyos muy significativos para competir con ella, más bien perdieron la oportunidad y en las primarias habrá una diferencia muy grande entre la ex presidenta y los seguidores que pelearán el segundo puesto, probablemente, con menos de dos dígitos de apoyo. El segundo puesto en las primarias de la concertación dejó de ser importante porque estarán seguramente a más de 40 puntos de diferencia con la candidata socialista.

Por su parte, el debate de la derecha tenía por fondo no la ciudadanía –los chilenos todos- sino aquellos que podrían ir a votar a sus primarias. Ambos llaman a sus partidarios a participar con el “cuco” del comunismo que ahora se come niños y economía al mismo tiempo. Allamand trata de acoplar esa inefable clase media chilena que le ha servido en épocas pasadas (… muy pasadas) y se ve obligado a “rasparle la pintura” a los grandes conglomerados protagonistas del abuso en Chile. Longueira espera captar el voto a lo Hermógenes Perez de Arce que aun sueña con escuchar los viejos estandartes en los colegios y en La Moneda. Por esos votitos, Longueira, como todos los candidatos de la derecha, se reunió con una desgastada agrupación de militares en retiro que en cada elección piden amnistía para sus camaradas de armas encarcelados por asesinatos y otros delitos de Derechos Humanos. Igual votan debe decir el candidato de la UDI…

En suma, se sacaron fotos y participaron en la agenda política pero de debate de verdad muy poquito. Sin embargo, al pasar a esta segunda vuelta, es decir a la elección presidencial propiamente tal, los temas programáticos se harán menos amistosos. La derecha insistirá en la “izquierdización” de la candidata concertacionista pero, ella no puede evitarlo a riesgo de que los demás candidatos de oposición (Marco Enriquez y M. Claude) capten sus adherentes menos incondicionales basado en que hay razones más que suficientes para no creer en que, esta vez, se hará lo que no se ha hecho en muchos años. Sus definiciones generales deberán enfrentar al conservadurismo de la coalición que nadie sabe cuánto pesa exactamente en la Democracia Cristiana. No cabe duda tampoco que el candidato Velasco es la expresión simbólica del neoliberalismo enquistado en la concertación y, recordemos que además siempre contó con el apoyo de Camilo Escalona que instaló, sucesivamente, en la Subsecretaría de Hacienda a dos de sus mejores acólitos: primero, a Mario Marcel y luego a Alberto Arenas, actual jefe de programa de Bachelet.

Bachelet, sin duda, ha sorprendido a los analistas porque se ha identificado con las reivindicaciones que las encuestas dan por enormemente mayoritarias. Ella misma lo dice “donde yo voy la gente quiere cambios”. No es fácil para quienes ya decidieron en la elección anterior de 2010 hacer una crítica a la modalidad del binominal apoyando a Marco Enríquez en casi 20% y a J. Arrate en cerca del 8% cambiar su voto en favor de la ex presidenta porque ya en ese momento no se le creyó a la concertación. Los defensores de Bachelet argumentan que Bachelet es más creíble que Frei pero lo que no queda claro es si los valores y principios de la candidatura de Frei son menos importantes que entonces.

El desenlace queda completamente inconcluso puesto que en los próximos días ya estarán en la vereda del frente la derecha y el resto de la oposición. El margen de maniobra se reduce, porque los unos y los otros le “tironean” en direcciones opuestas y eso no será tan fácil como en el debate presidencial inter concertacionista. Al final, tal como lo hemos dicho en otras oportunidades, el problema de Bachelet es como -y hasta cuando- podrá cabalgar en dos caballos que pueden desunirse en cualquier momento. ¿Se mantendrá en una actitud conservadora que caracterizó a su gobierno anterior? o se renueva para asumir las reivindicaciones de una sociedad cambiante. Aun así ¿le creerá la gente de este repentino cambio? La explicitación de estas alternativas puede generarle enormes problemas electorales.

Rafael Urriola /  Vía Medio Asociado WWW.PRIMERAPIEDRA.CL

 

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